Recuperar la Estética Tradicional para la Arquitectura Contemporánea: El Jardín como Espacio de Reflexión y Espiritualidad
- César T. Gómez Hidalgo

- 3 jul 2024
- 13 min de lectura
Los problemas urbanos contemporáneos incluyen la escasez de áreas verdes en zonas urbanas en constante expansión y desarrollo. Expansión que en algunos casos llega a la depredación de zonas naturales vistas cada vez más como un lujo. A esto se suma la afectación a la vida en comunidad por la preferencia en el uso del automóvil por sobre otros medios de transporte con menos impacto en el medio ambiente, la preferencia de publicidad en la calle por sobre la configuración coherente de una imagen urbana, el afán por el exhibicionismo del interior en el mercado arquitectónico para la vida pública que resulta ser un objetivo superficial centrado en la fachada o el escenario fotográfico de exhibición del interior arquitectónico. Temas como lo privado y el secreto ya no es una preocupación y es el tema que concierne al desarrollo de este artículo acerca de la importancia en las reflexiones sobre Jardín y las virtudes que lo componen en términos de espiritualidad que es necesario en un contexto en el que nos encontramos como personas existiendo en una forma de vida publicitaria que se expresa en los medios informáticos o en la industria como la industria de las “terrazas y jardín” que continúa creciendo en un mercado de mobiliarios y diseño publicitario lleno de parafernalias y artefactos que carecen de estilo tradicional evidenciando una lejanía total a las configuraciones del espacio natural de los jardines tradicionales del pasado.
El jardín chino no estaba dedicado al dominio público si no al privado, el patio de la arquitectura doméstica oriental era de uso exclusivo de un integrante de la familia, cada uno tenía uno por lo que el uso dado resultaba de una apropiación personal, sin embargo, en la actualidad la necesidad de generar bienes públicos deja de lado métodos y conceptos tradicionales como la mencionada preocupación por la experiencia privada. El paisajismo hoy en día demanda soluciones viables a problemas ambientales, los testimonios contemporáneos se han logrado en escalas mayores de dominio público porque son parte de una solución a los índices necesarios de área libre por persona pero que no necesariamente garantiza la experiencia íntima o espiritual. Aun así, es y sigue siendo importante preguntarse y seguir cultivando la posibilidad de incorporar un espacio natural de contemplación a la dinámica urbana diaria de la calle entendiéndola como una experiencia que no es determinantemente privada, o la pertinencia en la incorporación de jardines en entornos occidentales teniendo en cuenta las diferencias en los valores estéticos simbólicos culturales que muchas veces pueden estar arraigados en las comunidades. El minimalismo existe como una especie de respuesta y/o apagafuegos al requerimiento doméstico, visto desde su tendencia de estilo que aparentemente pretende contener las extracciones arquitectónicas del estilo japonés y mediterráneo apuntando a un llamado jardín zen como nexo legible entre la modernidad occidental y la tradición oriental, aún sin incluir algunos testimonios de culturas precolombinas y sin embargo, es necesario continuar explorando en lo que significa un jardín.
Más allá de un estilo que permita ser parte de la vida contemporánea, un jardín es necesario no sólo por temas de requerimiento de áreas verdes y actividad recreativa frente a una calidad de vida escasa si no por la compensación espiritual necesaria. Un jardín debe difundir cultura espiritual del lugar para reproducirse e incluir la actividad dedicada a la satisfacción espiritual como demanda de actividad de los habitantes. Para esto hay que comprender que un jardín se percibe por su dimensión espiritual desde los contenidos simbólicos de este, la búsqueda espiritual lleva al humano a encontrar contenido simbólico en el sitio. Y un jardín es un sitio a donde ir para alejarse de la ciudad, de la civilización, es decir un retiro espiritual, un destino de la búsqueda de peregrinación. Por lo tanto, la configuración de este debe de comprenderse como un mundo ajeno al que conocemos.
Históricamente la experimentación y búsqueda de la concepción del jardín nos ha enseñado que el humano quiso o quiere estar lejos de la realidad urbana para retomar sus raíces naturales o acercamientos a su esencia primigenia. Esto se ve en la asociación entre el jardín, la mitología y la religión que acompañan a las nociones que se fueron consolidando sobre el origen del universo que tiene carácter divino, idílico y perfecto como el jardín del Edén, el jardín de las hespérides, Las Pacarinas incas, el jardín Yanna para muchas de las distintas religiones. Es comprensible que el avance tecnológico y científico llevó a las sociedades a reinterpretar científicamente los inicios del homo sapiens, sin embargo, eso no evita la realidad en cuanto a reconocer que la cultura tiene bases en creencias como la expulsión del jardín del edén, por ejemplo, que en esta concepción este paraíso o jardín estuvo antes que la misma casa, abasteciendo al humano en los inicios de su consolidación como especie, lleno de microclimas que representan al todo y única realidad. Aquí ingresa la arquitectura, porque mediante ella se recupera y reintegra la belleza de un paraíso perdido.
Entonces un jardín debería ser un todo, un universo que en el caos y libertad de la disposición natural de las formas de vidas vegetativas se retorna a una atmosfera primitiva y de naturaleza abundante o infinita como un universo “sin inicio ni fin” Esto se resolvería en la premisa de que un jardín no debería revelar el acto humano de su creación ni un camino al cual deba dirigirse en un exterior como final. Debe resolver el enigma de demostrar de que en él lo está todo y la transición entre sus componentes es real.
Ingresando a este sistema de revelaciones místicas entre la naturaleza y la arquitectura encontramos una certeza en la que la arquitectura se vuelve naturaleza en el reflejo del agua de una fuente y el agua se hace arquitectura por el mismo motivo. El agua refleja la construcción, los árboles y el cielo, como una ventana a la realidad que nos estamos perdiendo. Quizá una relación más sólida entre arquitectura y naturaleza la encontraremos en el “hogar” japonés llamado “katei” en donde “ka” es casa y “tei” jardín demostrando la unión intrínseca de jardín y casa en su concepción filosófica o pragmático del habitar, el diseño de esta naturaleza estaba integrado e inherente al diseño de la vivienda o palacio. Y sin embargo, existe un alejamiento entre el jardín y arquitectura desde el punto de vista de la expresión arquitectónica, en donde el jardín se aleja de los códigos gráficos arquitectónicos cartesianos, porque es difícil de dibujar, se comprende de mejor manera mediante su respuesta hacia símbolos. Además, todo jardín es mutable y nunca es exacto, no puede ser representado fielmente en la expresión de un proyecto, pero puede ser narrado como una historia en donde sus especies si son exactas e identificables en todo el mundo. Los elementos del jardín tradicional de la antigua China contenían a las montañas de las que se abstrajeron sus formas en líneas simples luego en desniveles complejos semejantes a rocas, el agua que es maleable entre elementos constructivos como puentes, desniveles y en donde se crían especies de flora y fauna, como tercer elemento esta todo aquello que es lo construido que ofrece el carácter cultural, aunque se concibe ligero y subordinado dentro de la naturaleza gracias a las técnicas potenciando la ligereza por medio de la asimetría que la integra sutilmente dentro de una imagen paisajística natural, entre otros elementos está el acabado artesanal y la vegetación que conlleva un carácter caótico y se le atribuía significados simbólicos para expresar el carácter del propietario como es la “firmeza” del bambú o flores que connotan otros tales como valentía, belleza, integridad, honestidad, entre otros. Nos encontraremos en un contenido que no puede ser soportado por las técnicas expresivas habituales.
Es necesario recuperar para la arquitectura la naturaleza del entorno desde las acertadas concepciones del pasado para lograr la concepción de las realidades espaciales que un jardín puede lograr para los objetivos de riqueza espiritual. Por ejemplo, las técnicas estables pero olvidadas del paisaje chino son: a) paisaje prestado, el cual imita el paisaje fuera del jardín en el interior de este, logrando una continuidad infinita en la percepción de este jardín. b) El escenario simétrico, que pueden ser vistos uno frente a otro y unidos por un lugar transitable. c) Paisaje enmarcado que por medio de elementos constructivos enmarcan paisajes que en contraste con un espacio interior adquiriere un doble valor d) ruta, por medio de caminos y altibajos que conectan escenarios y crean visuales y efectos más dinámicos del espacio, como variedad de escenarios y potencian el simbolismo de la línea del camino que representa la montaña y el juego de este en relación al agua el otro elemento complementario de la montaña. Sería más interesante conocer si estuvieron establecidos los jardines tradicionales de un pasado precolombino que pueden utilizarse como premisas para la recuperación de una tradición.
Entonces el jardín es un microcosmos que sin importar su escala representa el universo, o todo un bosque o visto de una manera regional, puede representar viajes hermosos en el interior de un país recogiendo poesía folclórica de zonas rurales. Ayudando a generar lazos de valoración necesarios en la zona urbana que pueden tomar aspectos personales como desde la nostalgia en la relación que tenemos con el pasado familiar desde la niñez, visto en la común actividad de la visita familiar en el campo o en otra ciudad atravesando lugares naturales o permanecer días en ellos, en este contexto la niñez se hace lúdica en el jardín o naturaleza que puede tomar sentidos más personales e inspiradores para ser compartidos.
Figura 1
Flores de Tarma
Nota. Por Rumbos, fotografía, reproducido de https://www.rumbosdelperu.com/destinos-largos/23-09-2019/tarma-el-verdadero-paraiso-de-las-flores-fotos/
Para temas de privacidad e intimidad, es necesario entender algunas consideraciones sobre la relación del humano y su entorno para reconocer la importancia del jardín como experiencia doméstica e íntima en el humano. El espacio en general es experimentado sensorialmente en un proceso de recepción y organización de estímulos o energía proveniente de los sonidos, olores, texturas y movimientos en el ambiente que son percibidos haciendo enlaces con la memoria y así concebir significados como los de confort, belleza, privacidad, intimidad, misterio, lejanía, sensualidad o amor. El humano inmerso en un medio natural contenedor de infinitas atmosferas orgánicas, se verifica como un elemento parte de un todo natural sin imponerse ante este dando paso a las maneras de comprensión del entorno desde lo sensorial y emocional, dejando en un segundo plano temas como por ejemplo el conocimiento de qué es lo que estuvo naturalmente y que fue diseñado por el humano para en primer plano comprender que es un medio que se experimenta con las sensaciones corpóreas.
La corporeidad retoma la metáfora para multiplicar significados es decir la experiencia corpórea desde el mundo emocional es posible por medio de la función que cumple el lenguaje metafórico que multiplica los distintos significados de los elementos en el espacio para revelar algo más allá de lo evidente en donde se borda lo inexplicable con apariencia de mágico o místico. Cada elemento del espacio percibido cumple una función importante para el fin de conmover, así como las palabras son a la poesía, los materiales (por no decir materia) serán a la arquitectura de un jardín.
En la descripción de la configuración y profundidad de la atmosfera percibida del espacio se emplean instrumentos literarios como mitos, historias que narren el lugar, el jardín está presente en la pintura, música y otras artes. La relación del jardín y los significados se puede ver en los inicios de los jardines chinos en donde se desarrollaron junto a estilos pictóricos, el cual las flores se relacionan a virtudes específicas. Es mediante el simbolismo que los elementos traen a la memoria una realidad distinta, como la realidad de un paraíso o una epifanía. Los jardines como los japoneses crean una visión abstracta simbólica a modo de metáfora en donde la técnica que logró la construcción o jardinería posible se subordina ante el mensaje filosófico, esta estética proviene de la forma de ver la naturaleza desde el budismo y el sintoísmo.
En la narrativa tenemos a Ferdinand Bac con un acercamiento importante a la experiencia corpórea del jardín imaginario pero que la descripción la hace totalmente concebible. En la poesía está el ejemplo de Borges que interpretaré como la descripción del jardín desde el acercamiento geográfico en un aparente panorama de horizonte desértico en donde el jardín presenta como una sorpresa en contraste con su entorno con frases que se van revelando aciertos: “cada arbolito es una selva de hojas” evidenciando esa capacidad de los jardines para generar con su presencia una envolvente natural casi virgen y completa “lo asedian vanamente los estériles cerros silenciosos” como señalando una diferencia entre el jardín y su contexto, los cerros no suenan como el jardín ya que este al parecer tiene un sonido aparentemente y un protagonismo ante el espectador “apresuran la noche con su sombra” es decir que la noche llega muy temprano, que el día no es suficiente para el goce del jardín. “el triste mar de inútiles verdores” probablemente ante una comparación del verdor del jardín, la intensidad del color del cuerpo de agua se reduce antes el encendido de la vegetación “todo el jardín es una luz apacible que ilumina la tarde” el tiempo es importante, el jardín pareciera que contiene al día y lo prolonga durante el contexto de la tarde, y finaliza “el jardincito es como un día de fiesta en la pobreza de la tierra” llegando darse una relación entre el jardín y "el mundo" por un lado un lugar emocional, feliz, abundante, ruidoso y por el otro el contraste del contexto que puede entenderse de manera interpretativa a los problemas en el desarrollo urbano.
Entonces el jardín tiene una importancia desde lo sensorial para un motivo emocional, el cual el jardín debe corresponder a una descripción de este que bordee la mitología, erotismo, las referencias tradicionales y la aproximación sensorial corporal emotiva.
El jardín en el tiempo muestra como la narrativa y recorrido en este contiene muchos presentes continuos generando un promenade que está en permanente cambio durante el día y durante el año, y requiere de ejercicios de retroalimentación de narrativas que formulen estrategias de movimiento, recorrido en momentos simbólicos, metafóricos y regresiones teniendo en cuenta que se trata de una realidad que necesariamente necesidad de detalles. Aquí la transición como instrumento de diseño otorga al recorrido un sentido para potenciar un lugar final al cual se llega mediante un camino de pauta o salir de este, con finales como los de dar a entender que todo tiene una continuidad. Aun así cabe integrar la contradicción de que el mejor jardín puede llegar a ser aquel que es inesperado, el regalado, como el que se le presentó a Luis barragán luego de pasar por un estrecho túnel en la Alhambra, o como el que se descubre después de salir de una cueva incaica hacia la superficie de miradores naturales andinos. De esta manera se puede presentar la belleza ancestral del jardín.
Figura 2
Vista aérea de los jardines de La Alhambra
Nota. Por Miguel Angel Molina, 2021, fotografía, reproducido de https://www.metalocus.es/es/noticias/una-ventana-en-un-jardin-de-la-alhambra-museo-legado-angel-barrios-por-juan-domingo-santos#
¿Qué es belleza? Y porque sin saberlo objetivamente, sabremos que es parte de aquello que nos atrae. La belleza Es parte de la arquitectura que, según explícitamente desde Vitrubio, previamente lograda la función y construcción, accedemos a ella. Es una sensación universal, sin embargo, cultural porque la estética y belleza del jardín responde a los principios que en el caso japonés son la sencillez, contemplación, dualidad, abstracción y vacío muy lejano de la estética occidental y el humano debe resolver en el jardín la disputa entre la belleza de las formas geométricas de la interpretación clásica de la perfección y por otro lado lo orgánico de difícil interpretación humana desde los cálculos métricos que contiene la belleza en una asimetría que pudo nacer en las soluciones pragmáticas que resultan en la irregularidad, y si de irregularidad hablamos, los elementos vegetativos de las plantas que han crecido en los muros de un edificio el cual son vistos como parásitos innecesarios que evitan la perfección de las formas regulares y ortogonales modernos y contemporáneas “limpias”, en realidad son la manifestación del don natural de la belleza. Los ejemplos existentes son las casas que integraron en esta estética de Villa Steiner o Villa Rufer, de Adolf Loos. Incluso, en las geografías accidentadas y caóticas existe mayor oportunidad de hacer un jardín interesante, la irregularidad se puede encontrar hasta en una piedra y ser útil.
Figura 3
Villa Steiner
Nota. Por Tomás Fernández, 2014, fotografía, reproducido de https://www.cosasdearquitectos.com/2014/05/villa-steiner-adolf-loos-y-la-arquitectura-racionalista/
Un jardín debería estar inundado de una eterna calma. La realidad se compone de una distorsión y ruido que impide dejarnos percibir la verdadera realidad detrás de ellas y el vacío es lo que la acumulación no nos permite ver, los sonidos que ensordecen y no nos dejan atender el silencio, que desde el sofismo, es el lenguaje en el que se comunica dios.
El vacío que difícil de entender para la cultura occidental, no es la falta de algo si no un instrumento para la meditación, a través del vacío se intuye la eternidad. Es por eso también que el jardín japonés contiene una disposición austera del material. El ejemplo del rio seco de Ryoanji del templo Kyoto del 1459, es un jardín seco de uso meditativo en el budismo compuesto por rocas irregulares en una disposición asimétrica y caótica que pretende simbolizar creencias sobre la eternidad creándose una atmosfera vacua atemporal. Este jardín permite al visitante contemplar y ser parte de un jardín que se conecta personalmente mediante la falta de carácter civil dejando al humano completar bajo su interpretación de la realidad los elementos faltantes, sobrantes o dándole sentido personal a todo el universo que lo contiene. Esta abstracción invita al visitante a proyectarse en ellas en un momento de introspección. El jardín japonés solo se completa si está la perspectiva del espectador ya que está abierto a la interpretación. Y teniendo en cuenta el valor de los principios orientales, se deja abierta la gran duda de comprender el jardín occidental y su relación a los principios culturales precolombinos.
Figura 4
Jardín Ryoanji
Nota. Por Jean-Pierre Dalbéra, 2019, fotografía, reproducido de https://www.worldhistory.org/Ryoanji/
En conclusión, el jardín trasciende su función estética y recreativa para convertirse en un espacio de profunda significación dentro del entorno urbano contemporáneo. En medio de la expansión urbana y la pérdida de áreas verdes, el jardín representa un oasis de tranquilidad y conexión con la naturaleza, debiendo rescatar antiguas tradiciones que valoran la intimidad y la contemplación. Ligado al mito y religión, el jardín evoca un sentido de paraíso perdido y la búsqueda de lo divino. En la actualidad, su diseño y función deberían estar en constante reinterpretación para adaptarse a las necesidades ambientales y espirituales de las comunidades urbanas. Cada espacio verde cuenta una historia y ofrece una experiencia sensorial única que debe invitar a la reflexión y la conexión personal. Así, el jardín se erige como un refugio esencial, no solo para el bienestar físico, sino también para el enriquecimiento espiritual en un mundo cada vez más acelerado y tecnológico.
Referencias:
Arnuncio (1996) Los sueños de Luis Barragán. Anales de arquitectura(7), 86-97.
Borges (2013) Jardín. JORGE LUIS BORGES Poesía completa, 36.
Campo Baeza (2020) Buscar denodadamente la belleza. (M. P. Díez, Ed.) Last but not least, 189-204.
Cetto (2015) Luis Barragán y su maestría con los jardines. bitácora aquitectura(31), 62-67.
Curiel Gámez (2023) La noción de la arquitectura corpórea en el libro Le Colombières: o ses jardins et ses décors de Ferdinand Bac: sensorialidad motriz, háptica y simbolismo. ACE: Architecture, City and Environment, 18(52), 11822.
Monteys (2021) La casa como jardín. Barcelona: Editorial Gustavo Gili, SL.
Romero (2021) El jardín japonés: Una propuesta de integración de la naturaleza en un entorno urbano. URBS. REvista de Estudios Urbanos y Ciencias Sociales, 11(1), 39-46.
Wang (2022) Arte del jardín clásico y vida moderna. Arquitectos paisajistas chinos. Valencia: Universidad Politécnica de Valencia. Máster en arquitectura del paisaje.






Comentarios